¿Con qué tipo de madre te identificas?
¿Con qué tipo de madre te identificas?
No hay una igual a la otra, y para los hijos eres única. Pero, del modo en que cada una puede y elije ser mamá, decantan los tipos de ser madre más comunes. Pros y contras de cada una.
Quieres ser la mejor del mundo. Y, más allá de tus defectos, para tu hijo… ¡lo eres! Por el simple hecho de ser la suya. Pero, en el camino de lograr dar lo mejor es bueno preguntarse: ¿de qué manera se es una buena mamá? Algunas pensarán que se trata de anticiparse a las necesidades de su hijo. Otras, que es una cuestión de límites. “El tipo de madre que somos depende de la estructura familiar en la que hemos sido criadas. Esto implica no sólo las características de la madre que tuvimos sino cómo se nos ha ubicado en relación al padre y al lugar significante que ambos hayan dispuesto para nosotras como hijas. En los extremos hay hijas que toman el mismo lugar que sus madres, repitiendo el modelo, y otras que se transforman en exactamente lo contrario”
A encontrarse!
Mamá ansiosa
Las madres ansiosas resultan sobreprotectoras: no pueden esperar y están siempre anticipando las necesidades de los hijos, tanto en cuanto a sus necesidades básicas (hambre, sed, abrigo) como cuando se trata de estados anímicos (miedos, aburrimiento, etc.). Estas actitudes no le dan tiempo al niño de ir reconociendo sus propias necesidades, deseos, estados de ánimo. Y además crean una dependencia patológica con la madre.
Mamá relax
Son las mamás que suponen que todo el aprendizaje depende del niño y hay que esperar lo que surja de él. Esta actitud es benefi ciosa en tanto sean buenas observadoras, porque facilita el acompañamiento y el respeto por la individualidad. En el proceso de desarrollo de un niño, hay logros necesarios que deben ser impuestos, en principio, por los adultos; el mejor ejemplo son los límites.
Mamá estricta
La firmeza y la exigencia pueden llegar a ayudar en la crianza, pero manejadas adecuadamente. Sin embargo, hay quienes consideran que “la letra con sangre entra”, y entonces optan por la extrema severidad, gritos, castigos físicos o insultos. Lo que en general sucede es que esos niños aprenderán más o menos, pero seguramente serán violentos. El modo hiper-exigente puede ser incluido en este tipo. Si la exigencia es desmedida, tiene efectos nocivos en el funcionamiento del niño, dado que, al no poder satisfacer lo pedido, pueden deprimirse –es decir, sentir que no son lo suficientemente capaces–, o inhibirse y ni siquiera intentarlo por temor al fracaso.
Mamá yo-yo
Un narcisismo materno sano es básico en el establecimiento de un vínculo amoroso con un hijo. Pero, cuando se hipertrofia, y el único parámetro que funciona es autorreferencial, corremos riesgos graves: se entiende como “bueno” lo que responde al propio deseo, y como “malo” aquello que se diferencia. Este tipo de madres evaluará cualquier logro del niño como un acto de amor y la no aceptación como rechazo. El niño será bueno y amable siempre y cuando satisfaga las expectativas de la madre, y malo o rechazado si no lo hace
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